INFORME ESPECIAL

La batalla jurídica de Henry Liscano para demostrar su inocencia

Lo que Liscano Parra nunca imaginó cuando asumió la gerencia de EMPITALITO, fue la implacable persecución política en su contra, por parte de algunos sectores políticos y de poder local, que durante estos 30 años de creación de ese ente descentralizado del municipio de Pitalito, lo han manejado como la caja menor.

El ingeniero Henry Liscano Parra, gerente suspendido de la Empresa de Servicios Públicos Domiciliarios de Pitalito, EMPITALITO, libra una dura batalla jurídica para demostrar su inocencia con relación a la investigación fiscal que inició la Contraloría Departamental del Huila.

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Desde el 16 de abril, fecha en que el contralor del Huila, Amauri Flórez Reino, emitió la Resolución No. 139, con la cual suspendió por seis meses al servidor público, comenzó su justa defensa, pues él ha dicho en distintos escenarios, que los presuntos cargos que se endilgan en su contra, no son ciertos y que todo obedece a un férrea persecución política en su contra, por parte de aquellos políticos que durante 30 años manejaron a EMPITALITO y no mostraron mayores resultados.

Henry Liscano Parra

Las batallas jurídicas de Henry Liscano

Pero no es la primera vez que el ingeniero garzoneño libra batallas legales para hacer valer sus derechos vulnerados.

Cuando Henry Liscano Parra fue gerente de las Empresas Públicas de Garzón, EMPUGAR, en el año de 1998, antes de salir del cargo, el alcalde de ese municipio Guillermo Manrique, al nombrar al gerente, lo hizo en el Decreto por un periodo a término fijo hasta el 31 diciembre de 1998. Sin embargo, el periodo del alcalde finalizaba el 31 de diciembre de 1997 y es costumbre que el nuevo alcalde que se posesiona, nombra nuevo gabinete, incluyendo al gerente de EMPUGAR.  

 Al posesionarse Álvaro Cuéllar Botello como nuevo alcalde el 1 de enero de 1998, declaró insubsistente el nombramiento de Henry Liscano y nombró otro en su lugar.

Liscano Parra recurrió a los servicios del abogado Wiliam Alvis Pinzón para que demandara administrativamente el Decreto del alcalde entrante de Garzón, por considerar que era ilegal la terminación del contrato, que claramente tenía un término fijo.

El pleito terminó a favor de Henry Liscano Parra y EMPUGAR tuvo que pagar los salarios dejados de percibir, prestaciones sociales, cesantías y demás emolumentos, indemnización que ascendió a la suma de CIENTO OCHENTA MILLONES DE PESOS ($ 180.000.000) de esa época, es decir, hace 22 años.

Denuncias penales durante su paso por el SENA

La otra batalla jurídica fue librada cuando ejerció su brillante labor como Director del SENA seccional Pitalito.

Fue denunciado penalmente por presuntas irregularidades y varios años después, la Fiscalía encargada de realizar la investigación, no logró probar su presunta culpabilidad para demostrar al Juez que correspondió el proceso, que librara contra él siquiera una amonestación. El voluminoso proceso finalmente fue archivado y Liscano Parra logró demostrar su inocencia.

En cambio se recuerda el enorme rastro dejado en esta seccional del SENA Pitalito, donde logró transformar no solo la planta física, sino la finca donde hoy funciona el tecnoparque Yamboró, que sirvió de modelo a nivel nacional, logrando que el Director nacional lo encargara nada menos que de la regional de Antioquia y posteriormente del departamento del Magdalena, donde presentaban deficiencias administrativas. En ambos departamentos Henry Liscano demostró su dinámica de ser un gran ejecutivo, actitud que nadie puede discutir.

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El presunto detrimento en EMPITALITO

Lo que Liscano Parra nunca imaginó cuando asumió la gerencia de EMPITALITO, fue la implacable persecución política en su contra, por parte de algunos sectores políticos y de poder local, que durante estos 30 años de creación de ese ente descentralizado del municipio de Pitalito, lo han manejado como la caja menor para pagar favores políticos y hacer y deshacer el presupuesto de la empresa, sin criterios ejecutivos.

Y fueron precisamente esos sectores políticos y de poder local, quienes comenzaron una campaña de desprestigio personal contra Liscano Parra y posteriormente fue llevado al plano investigativo, es decir, denunciando presuntos malos manejos ante la Contraloría Departamental, donde al parecer también tienen influencia esos sectores.

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Apelando a su inocencia

Ante el insólito fallo del contralor Amauri Flórez Reino, el gerente no podía quedarse con las manos cruzadas y de inmediato recurrió a la acción de Tutela como mecanismo jurídico para demostrar un posible indebido proceso.

Sin embargo, las dos instancias negaron su demanda, declarando la improcedencia de la misma.

Sacó otra arma legal

Como los grandes guerreros que portan diferentes armas para librar sus batallas, Henry Liscano sacó una nueva arma legal y su apoderado presentó una recusación contra el contralor Amauri Flórez Reino. Sin embargo, este no aceptó declararse impedido.

La Procuraduría le dio la razón a Liscano

La Procuraduría Regional del Huila aceptó la recusación presentada por Liscano Parra y mediante providencia emitida el 8 de julio resolvió que sea la Asamblea Departamental del Huila, la que nombre o elija un contralor Ad hoc para que examine la investigación contra el gerente suspendido de EMPITALITO, apartando así al contralor Amauri Flórez Reino de esta investigación.

Amauri Flórez Reino

El contralor muestra sus dientes

Tan pronto se conoce la providencia del procurador Diego Tello Esquivel, quitando de las manos del contralor esta investigación, este peló el cobre, en lo que parece ser un duelo personal contra el gerente suspendido y abre una nueva auditoría fiscal a EMPITALITO. Algo insólito y de lo cual no tenemos registros históricos en el Huila.

Mediante un oficio remitido el 8 de julio, el contralor Amauri Flórez Reino, ordena una “auditoría de Cumplimiento a la Gestión Presupuestal, ejecución presupuestal y control fiscal interno en el periodo comprendido entre el primero 1 de enero y el 31 de diciembre de 2020″.

¿Qué busca el contralor del Huila y sus aliados, los perseguidores de Henry Liscano con esta nueva maniobra? ¿Acaso pretenden doblegar al adversario? ¿Y para qué?

Entre otras cosas, el periodo atípico del doctor Amauri Flórez Reino termina el 31 de diciembre de este año, por lo que, según algunos corrillos que se oyen en la cálida capital opita, al parecer tendría “afán” en mostrar “algo” antes de marcharse.      

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