INFORME ESPECIAL

En vilo dinero de ahorradores de Coolac

La Superintendencia de la Economía Solidaria intervino la cooperativa buscando ‘salvarla’; Coolac continúa ofreciendo créditos, pero debido a su poca liquidez, no puede garantizar la devolución total de los ahorros

El derecho de Soñar – Eduardo Galeano

La pésima administración que tuvo durante años la Cooperativa Laboyana de Ahorro y Crédito (Coolac), completamente ajena y atentatoria de las normas, la precipitó a una crisis de rentabilidad materializada en una pérdida de $1.444 millones al corte de diciembre de 2019, y ahora están en riesgo los ahorros de 12.804 personas.  La organización está siendo intervenida desde marzo.

En medio de una de las perores contracciones económicas que vive el país y los hogares colombianos por cuenta de la pandemia, la esperanza en los ahorros no será una opción para miles de depositantes. Pues, mediante resolución del primero de septiembre y tras evaluar los posibles detrimentos que acarrearía, la Superintendencia de la Economía Solidaria autorizó una devolución parcial a los acreedores (ahorradores y depositantes) de hasta máximo $1.000.000 por asociado.

Subraya la Superintendencia de la Economía, que de los 12.804 ahorradores, 5.316 personas tendrán derecho a la devolución parcial de depósitos, porque presentan saldos superiores a $20.000; y detalla que 467 personas incluso registran saldos superiores a $5.000.000, para quienes también está en vilo la devolución.

Aclara además que 7.488 no tendrían derecho a devolución parcial en razón a que registran saldos inferiores a $20.000 en sus cuentas, es decir, el monto mínimo que deben mantener según el reglamento de captaciones.

Todo esto para garantizar el cubrimiento de las necesidades de liquidez de la organización.

Manejos irregulares

El tres de marzo del presente año la Superintendencia de la Economía mediante resolución tomó posesión inmediata de los bienes, haberes y negocios de Coolac; y ordenó la suspensión de pagos de las obligaciones de la organización.

Lo anterior tras evidenciar numerosos hallazgos,  uno de ellos relacionado con  manejos irregulares de la caja general. Se estableció que el Gerente General aprobó el desembolso de varias sumas de dinero, sin acreditar la legalización de dichas operaciones.

También se identificó que la organización no contaba con una estructura adecuada para la administración del riesgo crediticio; no tenía definidas las áreas de riesgos y de crédito. “El software de cartera, no calculaba en forma automática la capacidad de pago de los deudores, lo que exponía a la Entidad a un riesgo de crédito significativo”.

Intervenida

La medida fue de tipo preventiva y tenía como fin resolver dentro de un término no mayor a dos meses (prorrogable por igual número de tiempo), si la organización podría continuar prestando servicio o si debería ser objeto de liquidación.

Buscaba “prevenir un deterioro patrimonial”, y “la afectación de los recursos de los asociados”.

En consecuencia, el primero de julio la Superintendencia tomó posesión para administrar los bienes, haberes y negocios de la Cooperativa. Eso luego de un estudio de viabilidad económica donde se analizó tres escenarios diferentes (intermedio, optimista y pesimista), y se concluyó que la Cooperativa sí podía alcanzar la sustentabilidad y viabilidad económica.

Con la intervención, lograría un punto de equilibrio para el 2021.  Y la obtención de un margen operacional positivo en el año 2022.

Si el próximo año no se subsanan las dificultades que dieron origen a la toma de posesión, la Superintendencia podría disponer la disolución y liquidación de la entidad.

No obstante, en esa resolución del primero de julio también se aclara que “si bien es cierto que el escenario intermedio ofrece una garantía razonable sobre la inexistencia de riesgos de pérdida de los ahorros o sobre la integridad futura de los aportes sociales a lo largo del horizonte de proyección, no debe desconocerse que en este momento existe una incertidumbre atípicamente alta que tiene el potencial de desviar a la cooperativa hacia el escenario pesimista bajo la influencia de la pandemia”.

En este escenario se evidenciaría volver al equilibrio financiero hasta el 2024.

Los pagos

Con ese panorama y tras evaluar los posibles detrimentos que acarrearía, mediante resolución del primero de septiembre  la Superintendencia levantó parcialmente la orden de suspensión de pagos.

Estableció así un pago parcial hasta un límite de $1.000.000 por asociado. En total, para todas las modalidades de depósitos, priorizando la devolución del ahorro a la vista sobre las otras modalidades de depósitos, la organización dispone de un monto máximo de $1.635.083.564, así se permitiría mantener recursos disponibles para atender su operación normal.

Coolac tiene domicilio en Pitalito, en el sur del Huila, pero también opera en los departamentos de Caquetá, Putumayo y Tolima.

El gremio opina

Según Israel Silva Guarnizo, director ejecutivo de la Asociación de Cooperativas y Empresas Solidarias del Huila (Asocooph), si bien la organización fue intervenida, como gremio han entonado la urgente necesidad ante la Superintendencia de que la cooperativa restablezca sus condiciones.

“Estamos pendientes de la decisión que tome la  Superintendencia de la Economía Solidaria, que beneficie a los asociados y que los ahorros y aportes sociales ojalá vuelvan a su cauce normal. Esta situación no afecta el desarrollo de la economía solidaria, las demás empresas cuentan con todos los mecanismos de supervisión y tienen muy buenos indicadores. Eso nos satisface. Esta situación que ha tenido Coolac ojalá la pase de una manera rápida”.

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Fuente de la información: diario LA NACIÓN del Huila.
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