INFORME CONFIDENCIAL

La masonería de Bucaramanga se viste de negro durante los funerales de Horacio Serpa

Desde que fue estudiante de derecho de la Universidad del Atlántico, el ex ministro Horacio Serpa Uribe, tuvo los primeros acercamientos con algunos masones (profesores) quienes pertenecían a la Logia Espartaca de la ciudad de Barranquilla

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EDITORIAL

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Informe Confidencial

Escrito por: Santiago Villarreal Cuellar

El contenido de este artículo y la foto de portada fue escrito con el permiso de la Gran Logia Suprema del Gran Oriente.

Cuando algunos políticos de distintas corrientes ideológicas dijeron que con Horacio Serpa Uribe había muerto un autentico liberal, no se equivocaron pues el ex ministro del Interior, ex senador, ex procurador, y ex delegado a la asamblea nacional constituyente, no solo enarboló el ideario liberal radical, sino que en privado perteneció a la masonería, requisito exigido en el siglo antepasado por la llamada generación radical del liberalismo para hacer parte de esa colectividad.

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Los Golgotas

Durante la llamada Generación Radical, se conformó en Bogotá hacia 1856 una Logia denominada Los Golgotas, dependiente de la Gran Logia Suprema que tenía su sede en Cartagena, y cuyo soberano Gran Comendador fue el ex presidente y general Juan José Nieto, el único presidente afrodescendiente que ha gobernado a Colombia, durante el corto periodo del 25 de enero al 18 de julio de 1861.

A esa misma Logia pertenecieron el general Tomás Cipriano de Mosquera, recién reclutado, los ex presidentes Aquileo Parra, Manuel Murillo Toro, José María Rojas Garrido, el primer presidente oriundo del departamento del Huila, el general Eustorgio Salgar, Rafael Núñez, quien años después renunció a la logia y abrazó los ideales conservadores, y muchos más para no alargarnos.

Los últimos liberales que pertenecieron a la Logia de Los Golgotas, fueron los generales Benjamín Herrera y Rafael Uribe Uribe.

Los jefes liberales del siglo pasado, Enrique Olaya Herrera, Alfonso López Pumarejo, Eduardo Santos, Alberto Lleras y Carlos Lleras, fueron liberales moderados que se supeditaron a las tradiciones católicas y jamás se les ocurrió vincularse con ninguna Logia Masónica.

Horacio Serpa Uribe
Horacio Serpa, masón

Desde que fue estudiante de derecho de la Universidad del Atlántico, el ex ministro Horacio Serpa Uribe, tuvo los primeros acercamientos con algunos masones (profesores) quienes pertenecían a la Logia Espartaca de la ciudad de Barranquilla.

A su regreso a Bucaramanga, se vinculó a los espartacas junto con Ricardo Lara Parada, el medico Carlos Toledo Plata, quien tenía el grado 3 y era el reclutador. Allí también pertenecían Alfonso Gómez Gómez, Álvaro Uribe Rueda y el ingeniero civil Carlos Ardila Lule.

A mediados de los años ochenta, Serpa Uribe solicita ser admitido en la Gran Logia de Los Andes que sigue el Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Allí militó hasta su muerte el pasado sábado 31 de octubre.

Los masones de Bucaramanga vestidos de negro

Son las 10:00 de la mañana del domingo 1 de noviembre y en el lugar se reúnen los miembros de la Gran Logia de Los Andes, la sede de los masones en Bucaramanga, ubicada en la carrera 25 con calle 45. Allí acuden miembros de siete logias de la ciudad, que siguen el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, en el cual, según lo explica la historia, se combinan rituales de antiquísima simbología, se incentiva a la fraternidad y se hace el análisis racional y espiritual de lo que es la vida “desde las leyes y preceptos de la naturaleza y el universo”.

La reunión la motiva la celebración de una tenida fúnebre, un encuentro especial organizado por los miembros de la logia para recordar y dar “paso al Oriente Eterno” al líder político, al librepensador y uno de los masones más importantes de la región, Horacio Serpa Uribe.

Los que por primera vez están en el lugar detallan la manera como los masones de distintos grados se acomodan su particular indumentaria. Tanto los Compañeros como los Aprendices atan a sus cinturas el mandíl (una pieza de tela) color blanco; los Maestros, por su parte, además del mandil celeste con bordes azules, también se acomodan el collarín masónico, un arreo que va alrededor del cuello y que por uno de sus lados es negro y tiene bordada una calavera.

El ritual masónico

Al comenzar la Tenida Fúnebre, el templo queda en oscuridad. El Guarda del templo enciende las velas. El Venerable Maestro introduce a los visitantes en el ritual y explica a las logias el por qué la visita de los invitados a su recinto sagrado. En su discurso comenta que la muerte es la entrada a otro plano de la existencia, que la vida es una escuela donde por medio de las vivencias de todo tipo, de éxito o de fracaso, el hombre evoluciona hacia el conocimiento, “a fin de alcanzar la serena plenitud propia de los estados superiores de la conciencia”.

El ritual avanza. Tras rodear en círculo la réplica del ataúd que se encuentra en medio de la sala, el Venerable Maestro pide a los masones que tomen una rama de acacia, símbolo de la vida y la inmortalidad, y que la pongan cerca a la urna.

Antes de terminar la tenida fúnebre, las logias deben unir la cadena que se ha roto con la partida de uno de sus grandes eslabones. Para esto, los hermanos cruzan los brazos a la altura del pecho y alcanzan las manos de quienes están a su lado, formando simultáneamente una cadena humana. Completada la cadena, todos pronuncian al unísono: “Salud, fuerza y unión”.

Tratando de dar respuesta a la pregunta que da inicio al recorrido por la intimidad de la hermandad masónica santandereana, se podría concluir que se trata una vez más de ratificar que no hay cosa más espiritual que lo humano, procurando la búsqueda de la inmortalidad del alma de los hombres, una pretensión tan antigua como éstos, abonada por la plenitud alcanzada a través del conocimiento y la serenidad con que se asimila.

Luego llega el ritual católico

Como a la ceremonia masónica está prohibido el ingreso a personas que no pertenecen a la Logia, doña Rosita, la viuda de Horacio Serpa, y sus hijos, llevaron el cuerpo del dirigente liberal al municipio de Floridablanca, distante unos 40 minutos de la capital santandereana.

En Floridablanca, más exactamente en el cementerio Tierra Santa se llevó a cabo la ceremonia de despedida de Horacio Serpa Uribe.

Al final del evento religioso, se realizó la cremación del cuerpo del líder político del Partido Liberal e integrante de la Asamblea Constituyente del 91.

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