opinión

Pan y Circo para el pueblo en todas las épocas

Hoy en Colombia los gobiernos convirtieron a las clases sociales más bajas en unos míseros mendigos comprometiéndoles y comprándoles su voto, por medio de los distintos programas sociales a los que tiene acceso una inmensa cantidad de la población asentada en los estratos sociales más bajos

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EDITORIAL

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Opinión

Pan y Circo para el pueblo en todas las épocas

Escrito por: EVER VERU COLLAZOS

Las políticas alimentarias en la Antigua Roma que en nada distan de la realidad actual.

De toda la obra del poeta Juvenal quizás sea esta frase una de las más conocidas de todas, en la que trata de denunciar una situación muy particular vivida en la Roma de su momento. Juvenal se queja con amargura de que el pueblo romano, que antes luchaba activamente por sus derechos políticos y la concesión tanto de magistraturas como de cargos militares, se conformaba en ese momento con recibir gratuitamente trigo y espectáculos gratuitos por parte del Estado.

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Sin duda alguna, desde los propios comienzos de la Antigüedad la manutención de los individuos se convirtió en un problema clave para los distintos gobernantes, aunque la mayoría de ellos no consiguieron dotarse de un órgano regulador efectivo que pudiese distribuir los recursos alimentarios. Ello provocó que, cuando la población sufriese carestía de alimentos, este asunto se convirtiese en un tema de dominio público y político, produciendo en muchas ocasiones tumultos, protestas  y revueltas.

Una y otra modificación de distintas leyes expedidas en el antiguo imperio Romano, consiguió que se votase una ley por la que todos los ciudadanos  debían de recibir de manera mensual, una determinada cantidad de trigo gratis, junto con otros alimentos de primera necesidad, que les permitiese asegurarse su sustento. 

Aun cuando supusieron unas interesantes medidas sociales, lo cierto es que el reparto gratuito de alimentos se convirtió enseguida en un arma de doble filo. ¡Sí que lo supieron hacer astutamente!,  inicialmente utilizada como arma por los políticos para conseguir mayores apoyos y por ende asegurarse los triunfos y con ello gobernar, lo que a la postre les engendraría problemas en épocas de escasez y de crisis económicas, toda vez que un pueblo con hambre y acostumbrado a la dependencia de  las ayudas sociales terminaría enaltecido en contra de sus mismos gobernantes cuando dichos auxilios se veían disminuidos o en el peor de los casos cuando no se entregaban o no se entrega como sucede en nuestros días a la población más vulnerable.

Las distribuciones gratuitas de alimentos realizados por algunos emperadores como Augusto fueron lo suficientemente importantes ya que fueron utilizadas dichas prácticas políticas de manera ingeniosa y astuta como una medida que aseguraba la estabilidad de la sociedad romana y con ello asegurarse la gobernabilidad y la sumisión de los plebeyos. Poco a poco, y con todas estas medidas, la plebe comenzó a sentirse depositaria de este derecho a recibir los alimentos de primera necesidad, de manera gratuita o por lo menos a un precio muy asequible para la muchedumbre.

Parece que en nada distan de la actualidad y no han cambiado hasta nuestros días por más de dos mil años, toda vez que los políticos y gobernantes de distintas  esperas del planeta continúan utilizando dichas prácticas políticas de manera astuta e ingeniosa  implementando distintas ayudas,  auxilios   y subsidios sociales con el ánimo de calmar y caldear los ánimos de los más vulnerables, y con ello mantener callado y sumiso al pueblo, procurando mantener a la turba engañada confundida y maniatada y en consecuencia  con ello asegurarsen la gobernabilidad.

Para no ir más lejos, hoy en Colombia los gobiernos convirtieron a las clases sociales más bajas en unos míseros mendigos comprometiéndoles y comprándoles su voto, por medio de los distintos programas sociales a los que tiene acceso una inmensa cantidad  de la población asentada en los estratos sociales más bajos, distribuidas dichas ayudas entre los realmente necesitados y otro tanto de colados que no dejan de estar siempre a la espera de aprovechar la mas minima oportunidad gratuita del Estado de  la que puedan beneficiarsen.

Sin ir  en contra de la población más necesitada, bien sabemos que dichos paños de agua tibia en algo ayudan a aliviar pasajeramente algunos de los tantos dolores económicos y sociales padecidos por una gran cantidad de la población, hoy en nuestro País se  ponen en práctica y se aplican  diferentes programas sociales como familias en acción, subsidio al adulto mayor,  jóvenes en acción, ingreso solidario, el Pae, subsidio al desempleo, Sisben, régimen subsidiado de salud, entre otros programas que se me escapan.

Desafortunadamente este tipo de programas únicamente modificados, parecieran copiados y calcados de las antiguas y mañosas políticas romanas, también  con el fin de asegurarsen los votos de los más vulnerables (los más pobres somos quienes votamos en masa), y por ende gobernar, y de paso distraer y entretener al pueblo cuan niño pobre con su primer juguete, con tan míseras  ayudas,  mientras la gran mayoría de gobernantes se dedican a saquear las arcas de los bienes del Estado con muy poco o con el menor control ciudadano así como por parte de las entidades que deben vigilar sus actuaciones.

Asistencias sociales que de paso coartan la libre expresión, postran y vuelven al pueblo sumiso, mendigo  y dependiente de dichas prácticas corruptas que lo único que hacen es desviar la atención de los verdaderos problemas del Estado que en muchas ocasiones no pueden siquiera solucionar o no les interesa hacerlo, toda vez que la solución a los problemas de la mayoría de las naciones, son la falta de educación, de cultura, de empleo, de saneamiento básico y agua potable, de servicios de salud, de vivienda, de reformas agrarias, de créditos, de apoyos del Estado en la creación de empresas, de infraestructura vial, de redistribución de los ingresos de las naciones de manera equitativa y justa, entre otras tantas necesidades sentidas por la mayoría de la población mundial .

No podemos dejar de mencionar aunque no viene al tema, que otra  de las formas de distracción que los gobernantes emplean para desviar y entretener a sus gobernados, es la de injerir e involucrarse en los problemas de otros Países tal como sucede por casi toda la geografía política extendida por el mundo. Solo miremos en Colombia la intromisión  de Duque en los asuntos internos de los venezolanos, cuando ni siquiera  es capaz de solucionar los problemas internos de la Nación.

De la mano con lo anterior, para no salirnos de nuestros límites territoriales, tampoco podemos dejar de anotar que desafortunadamente el pueblo, (quienes votamos, mas no quienes elegimos), continua apoyando con su comprometido e ingenuo voto, a los más mentirosos, a los más  astutos y a los más corruptos como sucede en la mayoría de casos del territorio Colombiano, y así ocurre continuamente en un alto porcentaje en una y otra elección política. Se cuentan con los dedos de la mano gobernantes idóneos, honestos, capaces, serios y comprometidos con la población para lo que son elegidos.

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Cada vez pareciera que las antiguas políticas implementadas por los Romanos cobran vigencia y se arraigan aún más en nuestro actual  sistema político, que continua engañando, manipulando, maniatando,  desviando la atención,  comprometiendo a las clases sociales más vulnerables y con ello asegurándose  la gobernabilidad y de paso aprovechando  para  robar y desfalcar a las entidades públicas a su cargo  como sucede generalmente en nuestra afligida, e ingenua sociedad, que a cada periodo de elección constitucional, continua vendiendo su dignidad en gran parte por la ignorancia, por  la falta de cultura política, de educación, por  necesidad económica y en otro porcentaje porque esta es una sociedad perezosa, que se acostumbró a no trabajar y se dedica a tratar de subsistir con  las míseras, humillantes,   e indignantes ayudas y programas sociales que aplican los diferentes gobernantes para atornillar y comprometer al electorado.

Tal parece que en más de 2000 años lo único que ha cambiado son los estilos y/o las formas  de las diferentes prácticas políticas mañosas, engañosas  y corruptas que siempre utilizaron los distintos gobernantes en todas las  épocas para distraer y arrodillar al pueblo.

 Algunos apartes tomados de la web.

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