opinión

Invierta en el Centro Democrático

Más recientemente, en un informe de noviembre de 2018, la Misión de Observación Electoral (MOE) denunció que 485 donantes a campañas para corporaciones públicas en 2015 recibieron 169 mil millones en contratos públicos, entre 2016 y 2017, el 65% de ellos entregados a dedo por alcaldes y gobernadores

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OPINIÓN

Escrito por: Gustavo Bolívar Moreno

Se cree popularmente que los negocios más lucrativos son, por lo regular, actividades criminales. Encabezan la lista, el tráfico de drogas, la venta de armas, la trata de personas, la estafa a feligreses a través del diezmo o la falsificación de dólares. También se habla del tráfico de órganos, la piratería de medicamentos y la minería ilegal. Pero hay un negocio más lucrativo y que no se menciona en estos listados: La financiación de campañas políticas.

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Lo vimos en Agro Ingreso Seguro, la década pasada, cuando 45 donantes a las campañas de Álvaro Uribe y Andrés Felipe Arias recibieron subsidios no reembolsables por cerca de 45 mil millones de pesos.

También fue un gran negocio para Odebrecht financiar campañas a candidatos del uribismo. Recibieron a cambio varios contratos entre ellos la construcción del tramo dos de La Ruta del Sol por 1.4 billones de pesos.

Más recientemente, en un informe de noviembre de 2018, la Misión de Observación Electoral (MOE) denunció que 485 donantes a campañas para corporaciones públicas en 2015 recibieron 169 mil millones en contratos públicos, entre 2016 y 2017, el 65% de ellos entregados a dedo por alcaldes y gobernadores.

Pero falta el papá de los negocios, del cual hablaremos unos párrafos más delante de esta columna: invertir en el Centro Democrático. Aquí no hay bolsa de valores, forex, especulación financiera, negocio lícito o ilícito que valga. Los donantes a este partido van a la fija, obtendrán ganancias varias veces superiores al monto de lo invertido. Márgenes de ganancias del 200, 300 y hasta 500% que no deja ningún negocio en Colombia. Vayan a la fija. Inviertan en el Centro Democrático.

Si tuviéramos que buscar el eslabón perdido de la corrupción moderna, no deberíamos escarbar mucho. El germen se llama: Financiación de las campañas y los partidos políticos por parte de empresas privadas nacionales y extranjeras y contratistas particulares. Chorros de dinero que corren por encima y por debajo de la mesa con los que las grandes corporaciones financian a los candidatos con más posibilidades, a fin de garantizar privilegios, exenciones y beneficios tributarios que muchas veces multiplican por cien las donaciones realizadas a las campañas.

Según transparencia internacional, el 70% de estos multimillonarios aportes no son reportados por las campañas ni por sus partidos en abierta violación a la ley electoral. Además, existe una triangulación tramposa para hacer llegar a los candidatos dinero donado a los partidos políticos.

Lo acabamos de escuchar en el episodio bochornoso de la Ñeñepolítica cuando la directora del partido Centro Democrático, Nubia Stella Martínez, en conversación telefónica con la “Caya Daza”, una asistente de Álvaro Uribe célebre por huir del país cuando se destapó su intermediación entre el narcotraficante José Guillermo Hernández y la campaña de Iván Duque, le dice a su interlocutora que el venezolano “nos dio 300.000 dólares”. Aunque después lo negó sin sonrojarse frente al fiscal que la interrogaba, alegando que fue un lapsus de conjugación del verbo “dar” pues ella solo quiso decir “ofrecer”, se pudo establecer que este dinero sí entró a la campaña. Lo entregó la compañía Canacol Energy ltd, una empresa de hidrocarburos, con sede en Canadá, de la cual es socio mayoritario el ciudadano venezolano Oswaldo Cisneros, que tiene una filial en Colombia llamada CNE OIL & GAS. Esta empresa donó al partido de Uribe mil millones de pesos en dos entregas. Una de 700 millones y otra de 300. Pueden ser esos mil millones de pesos, el equivalente a los 300 mil dólares de los que habló la señora Martínez en la grabación, que entre otras cosas me tiene denunciado ante la Corte Suprema de Justicia por haber dicho en un tuit que su partido parecía una Bacrim. Veamos en esta columna si estoy equivocado.

Se investigan dos cosas: Uno, si ese dinero extranjero, que está prohibido en las campañas presidenciales entró a la de Iván Duque, cosa que se cae de su peso pues la donación fue hecha en plenas elecciones y dos, la contraprestación que recibió el donante. Por ahora se sabe  que esta empresa es una de las principales beneficiarias de los contratos de fracking, cuyos pilotos ya están autorizados para iniciar en el Magdalena Medio, zona donde CNE tiene su principal centro de producción. El fracking es una práctica nociva para el medio ambiente que el mismo candidato Duque se comprometió a no implementar durante su gobierno.

Como las donaciones de empresas y personas jurídicas a las campañas políticas están prohibida desde 2005, estas corporaciones se las han arreglado para disfrazar esos aportes haciéndolos llegar a través de terceras personas, casi siempre vinculadas con las empresas interesadas en la inversión. Dice el portal ColombiaCheck, que encontró entre los aportantes a la campaña Duque presidente, a “118 que tienen relación con importantes empresas del país, en calidad de accionistas, fundadores, presidentes, directivos, gerentes, subgerentes o representantes legales. Incluso, 28 de ellos figuran como directores de empresas en Panamá y otros tres en Islas Vírgenes, Estados Unidos y Londres. El sector con mayor participación en esta tajada es el de la construcción, con 276 millones de pesos en aportes y 19 donantes”.

Curiosamente, los aportes empresariales al Centro Democrático aumentaron en 500% en época de elecciones. Según un informe de Transparencia por Colombia y ONU mujeres, entre 2016 y 2018, los partidos políticos recibieron 312 mil millones de pesos en donaciones, de los cuales, casi 69 mil millones fueron entregados al Centro Democrático, mayoritariamente en el año en que Duque ganó la elección. Esconden estos aportes en un rubro que denominan “recursos propios” que permiten que se pierda la trazabilidad de esas donaciones, que evidentemente y de manera ilegal, llegan a las campañas, para aplastar al contrincante. Los aportes de particulares a los partidos políticos alcanzaron los 97 mil millones en el mismo periodo. Es decir, entre aportes empresariales y particulares suman un poco más de 400 mil millones que fácilmente, podrían salir del Estado para evitar este comercio absurdo de donaciones por favores.

Aunque son más de cien las empresas que han invertido en el Centro Democrático con jugosas ganancias, veamos ocho casos muy dicientes:

1. Camilo Alberto Mejía SAS empresa del conglomerado de los Mejía Correa que tienen intereses en Corbeta S.A. dueña de las marcas ALKOSTO, AKT y KTRONIX aparecen entre los donantes al Centro Democrático con 150 millones de pesos. Fueron entregados por varios miembros de la familia Mejía, algunos de ellos, socios de los Uribe Vélez en la Finca la Carolina, según múltiples testimonios, sede de entrenamientos a grupos paramilitares.

La utilidad. Fueron los principales beneficiarios de los días sin IVA pues sus empresas venden productos que quedaron cobijadas por las exenciones que se diseñaron en la norma. Se estima que las ventas en los dos días sin IVA de las empresas del Conglomerado Corbeta de la Familia Mejía superaron los 185 mil millones de pesos. Por las redes sociales se difundieron innumerables denuncias por alteración de precios en los días previos al día sin IVA, lo que habría constituido una práctica ilegal porque pudieron hacer pagar a los clientes el mismo precio que tenían los artículos antes de las promociones.

2. Tecnoquímicas dono al Centro Democrático en 2018 la suma de $300 millones. Adicionalmente, Francisco Barbieri gerente de esta empresa, su esposa Claudia Blum y Juan Manuel Barbieri, donaron 270 millones de pesos a la campaña, para una donación total al Centro Democrático y a su candidato de 570 millones.

A cambio, Tecnoquímicas obtuvo en la pasada Reforma Tributaria, junto con otras empresas del sector (como Distribuidora Pasteur, también donante del Centro Democrático), beneficios tributarios en eliminación de IVA a los productos que comercializan. Se estima que esta rebaja puede generarles un total de 380 mil millones de pesos en disminución de costos del tributo, sin que esta reducción se haya trasladado al precio de los medicamentos para los colombianos.

Adicional a ello, Claudia Blum fue nombrada Canciller de la República, y se ha encargado de aceitar la maquinaria clientelista del gobierno, repartiendo embajadas y consulados con el mismo rasero de su antecesor Carlos Holmes Trujillo.

3. Banco Davivienda y Seguros Comerciales Bolívar que hacen parte del Grupo Bolivar, donaron $456 millones al Centro Democrático en 2018. Por su parte Miguel Cortés Kotal, presidente del Grupo, donó $50 millones a la campaña Duque Presidente.

¿La recompensa? El artículo 4 del Decreto Legislativo 518 de 2020, fijó las tasas de transferencias para los beneficiarios de las ayudas por la pandemia con las que el sector bancario debía prestar el servicio. Solo Davivienda ha cobrado costos de transferencia por $6,000 millones entre los meses de abril y junio de 2020. Esto gracias a unos costos por transferencia que aunque parecen no muy costosos, si lo son para el promedio internacional. Por ejemplo, en los EEUU los productos FINTECH -del tipo Nequi de Bancolombia o Daviplata de Davivienda- no cobran comisión alguna por transferencias.

4. Seatech International (dueña de la marca Van Camps) donó al Centro Democrático en 2018 $300 millones, su gerente Diego Camilo Canelos Velasco adicionalmente donó a la campaña Duque Presidente $80 millones para un total de $380 millones de pesos.

¿La utilidad? Se beneficiaron de rebajas en el IVA al procesamiento y comercialización de productos pesqueros. Los beneficios de estas gabelas tributarias se estiman en miles de millones de pesos.

5. Las empresas del sector de alimentos, aportaron en su conjunto al Centro Democrático en 2018 la suma de 670 millones de pesos y diversos empresarios del sector de alimentos y sus cadenas de distribución aportaron a la campaña Duque Presidente $4.019 millones adicionales.Hay que anotar también que donaron a las campañas de senadores y representantes del Centro Democrático $211millones para un total de donaciones del sector alimenticio al Centro Democrático y las campañas políticas de sus candidatos un total de $4.900 millones de pesos.

Beneficiarios de estos aportes en el Centro Democrático y miembros de otras bancadas que también recibieron donaciones de las empresas del sector (Conservador, Cambio Radical y la U) hundieron el Proyecto de Ley 214/2018 que ordenaba el etiquetado saludable de alimentos ultraprocesados, medida a la que las empresas del sector se han opuesto porque evidentemente afectan sus intereses comerciales, pese a que el consumo de estos alimentos se considera una de las principales causas de obesidad en la población menor de 12 años, con costos para la salud pública que ascienden a más de 10 billones de pesos al año.

6. Inmobiliaria CMB aparece con varias donaciones al Centro Democrático por un total de $560 millones en 2018. Esta empresa inmobiliaria es propiedad de los hermanos Mattos (http://sico.ccb.org.co/Sico_Certifica/01412447_35.pdf) uno de los cuales, Jorge Enrique Matos Barreto (quien fue congresista) ha enfrentado varios procesos por enriquecimiento ilícito de particulares por el cual fue detenido por la Fiscalía en el 2000, y enfrenta varios procesos administrativos por irregularidades en construcciones. Su hermano Carlos Matos (también accionista de Inmobiliaria CMB) es muy conocido por el caso judicial de la Representación Comercial de Hyundai en Colombia.

Otros miembros de la familia Matos (Alfonso y Eduardo) tienen intereses en la política del Cesar y en los cultivos de palma, ambos están sindicados por acumulación de baldíos.

Adicional a ello “En marzo de 2010 Primera Página reveló que los hermanos Jorge y Carlos Mattos recibieron 3.500 millones de pesos que invirtió el empresario Jimmy Fredy Osorio, de Likuen, en el proyecto inmobiliario de ellos un centro comercial en Cartagena. Likuen sustrajo con políticos del Casanare hoy en la cárcel 25.000 mil millones de pesos de las regalías petroleras, en uno de los actos de origen del escándalo de Fidupetrol”https://www.ojoprivado.com/jorge-mattos-mansion

7. Gran Colombia Gold Marmato donó al Centro Democrático $1.940 millones en 2018.

¿La recompensa? Su interés podría encontrarse en la demanda que la empresa radicó contra la nación por $2.2 billones de pesos por la supuesta negligencia de las autoridades para desocupar a los explotadores ilegales de las minas de Marmato (Caldas) y Segovia (Antioquia).

8. Aparte de los 456 millones que donaron Davivienda y el grupo Bolívar, la banca nacional se hizo presente en la campaña del Centro Democrático con varios aportes. Los más importantes el de 2.450 millones que realizó el Grupo AVAL y los 730 millones que donó el Banco Colpatria.

Para este gremio el retorno de la inversión se multiplica con creces. No hay negocio más rentable que este. Los bancos lograron con la ayuda caritativa del gobierno, captar 8 billones de la pandemia a un interés irrisorio del Banco de la República del 2.25% y luego lo invirtieron en títulos de tesorería que les dejaban el doble de interés. Esta operación, a todas luces manejada con la clara intención de devolver el favor de las donaciones, les dejó a los bancos ganancias estimadas en 650 mil millones de pesos.

Cabe anotar que el Consejo Nacional Electoral no ha proferido una sola multa o denuncia por este comercio ilícito de favores, aberrantes a todas luces, que compromete la justicia social y el progreso del país. Mientras tanto, el magistrado Renato Contreras, abre investigación y compulsa copias a la Fiscalía, al CNE y a la Corte Suprema de Justicia para que investiguen la campaña de Gustavo Petro y a la presidenta del MAIS por el aporte de 95 mil pesos que entregó una humilde profesora de Cartagena de nombre Berta Beatriz Bravo. Quisiera ser Levy Rincón para decirle: “Mucho Gran Hijueputa” a estas porquerías que ocultan las montañas de corrupción de sus partidos para tender cortinas de humo con el grano de arena que constituyen las pequeñas irregularidades, sin dolo alguno, cometidas por las campañas decentes.

Queda abierto el debate. Hemos propuesto dos veces un proyecto de ley para que las campañas sean financiadas 100% por el Estado. Es la única manera de introducirle algo de decencia a la política. No hay otra forma de conseguir que alcaldes, gobernadores y presidentes lleguen a gobernar libres e independientes. Gobernantes sin dueño, que puedan actuar en favor de los intereses de las mayorías y no como lo henos visto en esta columna, para saciar el apetito burocrático o económico de los donantes. La financiación debe abarcar a las campañas para el Congreso y las demás corporaciones públicas. A los concejales de los municipios que parecen muertos de hambre pidiendo plata para aprobar cualquier proyecto que beneficia a la gente. A los congresistas que levantan la mano cada que se discute una reforma tributaria por estar inmersos en conflictos de interés.

Es imposible, que ganemos la lucha contra la corrupción sin acabar con este adefesio de la financiación privada de campañas y partidos políticos. Corresponde a la ciudadanía presionar la aprobación de esta ley. Pero por sobre todo, corresponde a los sufragantes investigar el origen de la financiación de los distintos candidatos para determinar su voto.

Créanme algo: Si ese candidato está financiado por un banco, o cualquier corporación interesada en obtener beneficios del Estado, usted no está contribuyendo con la democracia sino con la corporatocracia, que no es más que el gobierno de los cacaos y con la bandidocracia que no es otra cosa que los bandidos en el poder.

Hay una cosa, que pueden dar por segura: A esos candidatos vendido a las clases económicas dominantes, esos candidatos que endosan su independencia a los intereses privados, no les va a importar en lo mínimo su salud, la educación de sus hijos o construir colegios. Se les van a ir los cuatro años en su puesto, pagando favores, entregando contratos, nombrando amigos en puestos para los que no están capacitados, trabajando para los amos del dinero, para los financiadores de su campaña.

No se equivoquen más. Es un favor que les pido en nombre de la democracia y en aras de alcanzar, algún día, el ideal de la transparencia en la administración pública. No se equivoquen más. No voten por nadie que reciba plata regalada de un conglomerado económico.

Fuente de la información: CUARTO DE HORA.

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