INFORME ESPECIAL

VÍDEO Confirmado, sí vendieron arroz en el Coliseo de Pitalito

"En el Coliseo están vendiendo el arroz de los mercados de la alcaldía de Pitalito" fue la noticia que se leía en las redes sociales. "Lo venden por arrobas, se están robando el arroz de los pobres", decían otros mensajes

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INFORME ESPECIAL

Aquello que comenzó como un rumor callejero de personas que manifestaron la semana pasada que en el Coliseo de ferias de la ciudad de Pitalito Huila, se estaba vendiendo arroz por arrobas y hasta pacas de huevos, resultó ser una cruda realidad.

El rumor no hubiera sido sorprendente aunque sí sonaba insólito que en un Coliseo, destinado para eventos deportivos y culturales, de la noche a la mañana lo convirtieran en una especie de deposito de ventas al por mayor de uno de los cereales más consumidos en Colombia.

YA LLEGÓ:

Pero era más sorprendente si se tiene en cuenta que fue precisamente en este lugar donde se ubicó uno de los operadores que se ganó dos multimillonarios contratos adjudicados a dedo por el alcalde municipal de Pitalito Edgar Muñoz Torres, desde el cual aforaron y despacharon los mercados a diferentes barrios de la ciudad para ser repartidos a las comunidades, con el propósito de ayudar a mitigar en parte la dura cuarentena decretada por el gobierno nacional y reforzada en Pitalito con rígidos decretos que restringen la movilidad de las personas.

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Vendiendo el arroz de los pobres

El rumor se regó como aceite incendiario y llegó hasta el último lugar del municipio de Pitalito, el Huila, Colombia y el mundo, gracias a las tecnologías que se encargan de difundir la información.

“En el Coliseo están vendiendo el arroz de los mercados de la alcaldía de Pitalito” fue la noticia que se leía en las redes sociales. “Lo venden por arrobas, se están robando el arroz de los pobres”, decían otros mensajes.

Mucha gente corrió a los alrededores del Coliseo a preguntar por el precio de la arroba, y mucha de esa gente compró. Otros llegaron por curiosidad, algunos observaban con rabia la curiosa feria del arroz, otros con envidia de ver que un privilegiado comerciante, de la noche a la mañana logró que alguien permitiera que en el lugar destinado para ver los majestuosos caballos en épocas de feria, o los conciertos musicales, escuchar los gritos de sanación y oración de avezados pastores evangélicos, o simplemente contemplar un partido de microfútbol, se convirtió en un lugar de expendio de arroz al por mayor, sin licencia para vender, sin uso de suelo y seguramente sin pagar arriendo para comercializar tan precioso producto. ¿O será que sí tendría todas esas licencias?

Los millonarios contratos adjudicados a dedo

El privilegiado comerciante se ganó dos millonarios contratos adjudicados a dedo, gracias al decreto de emergencia sanitaria expedido por el alcalde Edgar Muñoz Torres, quien aprovechó esa circunstancia para seleccionar a sus privilegiados contratistas sin tener que recurrir en engorrosas licitaciones públicas donde a veces ganan los que no son de los afectos de los mandatarios.

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Al burgomaestre de los laboyanos, como a otros de todo el país, lo mismo que a gobernadores y hasta el alto gobierno, les cayó como anillo al dedo esta pandemia del coronavirus para decretar emergencias económicas, sanitarias, calamidad pública y cuanta sombrilla jurídica y legal encontraron, para aprovechar la feria de contratos a dedo y pagar favores, que ya comenzaban a cobrar sus aportantes de sus campañas, o quienes estando en corporaciones públicas (concejales) se mostraban chúcaros para ayudar o ingresar a la coalición de gobierno.

YA LLEGÓ:

Pues eso sucedió en Pitalito, donde el alcalde Edgar Muñoz adjudicó a dedo dos millonarios contratos a MISIÓN HUILA, uno por  DOSCIENTOS CINCUENTA MILLONES DOSCIENTOS MIL PESOS ($ 250.200.000) y el otro por OCHENTA Y CINCO MILLONES DE PESOS ($ 85.000.000), cuyo representante legal es el señor Orlando Valenzuela, de quien dicen que al parecer tiene estrechos vínculos comerciales con el concejal del partido de la U Wiliam Arboleda Clavijo, para suministrar víveres y mercados para mitigar la cuarentena.

El arroz no era de los mercados para los pobres

Aunque el operador no ha explicado a la opinión pública, porqué vendió arroz en el Coliseo sin estar autorizado para hacerlo (a no ser que alguna autoridad le haya dado permiso o licencia) todo indica que el producto que ofertó al público y que vendió por arrobas fueron remanentes que ya no hacían parte de los millonarios contratos de suministro de mercados.

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Así lo afirmó el Asesor de la Zona Sur del Huila, Luis Yesid Vargas Escárraga, quien en declaraciones hechas para el programa Minutos con Santi emitido en directo por nuestra página de Facebook SVCNoticias el pasado viernes 24 de abril, confirmó esta inusual venta.

Dijo Yesid Vargas, que allí sí vendieron arroz, pero ese producto no correspondía a los siete (7) mil mercados donados por la Gobernación del Huila, ni tampoco pertenecía al que aforaron para los mercados adquiridos para la alcaldía. Según su testimonio, ese arroz correspondía a un excedente que el operador le quedó de los acuñados a mercados que entregó para su distribución.

Ver el primer vídeo de Luis Yesid Vargas:

De acuerdo a ese testimonio del Asesor Zonal de la Gobernación, el operador vendió arroz pero no correspondió a nada ilegal porque era de su propiedad.

Quedó el manto de sospecha

No obstante la aclaración del ex concejal de Pitalito y ahora representante del gobernador del departamento del Huila para la zona sur, queda la sensación en el ambiente, y en la mentalidad de la gente, de que ese producto fue saqueado de los mercados, porque este operador no debió jamás vender ese arroz en ese lugar, donde por varias semanas sirvió de centro de acopio, de aforo y distribución de los mercados que se repartieron en diferentes barrios de la ciudad.

También queda el interrogante por conocer, bajo qué circunstancias un lugar público sirvió para comercializar un producto alimenticio y si contó con los respectivos permisos sanitarios, uso de suelo y todas las exigencias que se aplican para los comerciantes de estos productos. O si dentro de las clausulas del contrato de arrendamiento que hizo el Instituto de Cultura Recreación y Deporte (si lo hubo) estipulaba este lugar como un centro comercial temporal, cobijado bajo los decretos de emergencia sanitaria y calamidad pública.

Esto no lo ha dicho el señor alcalde, no obstante publicar toda la parafernalia de la repartición de estos mercados a miles de familias necesitadas. Pueden parecer minucias, pero a la luz de la contratación y la legalidad deja muchos interrogantes, aun en tiempos de pandemias y emergencias de todo tipo.

Ver el segundo vídeo de Luis Yesid Vargas:

La imagen de portada es de apoyo al informe.

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