VENTANA CULTURAL

Dos Números Menos (Cuentos dominicales)

El vendedor saca del cajón ese extraño aparato que usan los vendedores de zapatos para medir pies y, con satisfacción, proclama «¿Lo ve? Lo que yo decía: ¡un cuarenta y uno!»

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CUENTOS DOMINICALES

Para hoy entregamos una magistral obra corta del escritor argentino Jorge Bucay, autor de un sinnúmero de cuentos cortos, todos escritos llevando un mensaje filosófico que hacen reflexionar al lector.

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Le invitamos a leer la obra completa para que puedas tener el pacer y el deleite de divertirse con este cuento corto.

DOS NÚMEROS MENOS

Escrito por: JORGE BUCAY*

Un hombre entra en una zapatería, y un amable vendedor se le acerca:

– ¿En qué puedo servirle, señor?
– Quisiera un par de zapatos negros como los del escaparate.
– Cómo no, señor. Veamos: el número que busca debe ser… el cuarenta y uno. ¿Verdad?
– No. Quiero un treinta y nueve, por favor.
– Disculpe, señor. Hace veinte años que trabajo en esto y su número debe ser un cuarenta y uno. Quizás un cuarenta, pero no un treinta y nueve.
– Un treinta y nueve, por favor.
– Disculpe, ¿me permite que le mida el pie?
– Mida lo que quiera, pero yo quiero un par de zapatos del treinta y nueve.

¿ES USTED DESPLAZADO O VÍCTIMA DE LA VIOLENCIA? POR FAVOR ESCUCHE EL SIGUIENTE AUDIO:

El vendedor saca del cajón ese extraño aparato que usan los vendedores de zapatos para medir pies y, con satisfacción, proclama «¿Lo ve? Lo que yo decía: ¡un cuarenta y uno!».

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– Dígame: ¿quién va a pagar los zapatos, usted o yo?
– Usted.
– Bien. Entonces, ¿me trae un treinta y nueve?

El vendedor, entre resignado y sorprendido, va a buscar el par de zapatos del número treinta y nueve. Por el camino se da cuenta de lo que ocurre: los zapatos no son para el hombre, sino que seguramente son para hacer un regalo.

– Señor, aquí los tiene: del treinta y nueve, y negros.
– ¿Me da un calzador?
– ¿Se los va a poner?
– Sí, claro.
– ¿Son para usted?
– ¡Sí! ¿Me trae un calzador?

El calzador es imprescindible para conseguir que ese pie entre en ese zapato. Después de varios intentos y de ridículas posiciones, el cliente consigue meter todo el pie dentro del zapato.

Entre ayes y gruñidos camina algunos pasos sobre la alfombra, con creciente dificultad.

– Está bien. Me los llevo.

Al vendedor le duelen sus propios pies sólo de imaginar los dedos del cliente aplastados dentro de los zapatos del treinta y nueve.

– ¿Se los envuelvo?
– No, gracias. Me los llevo puestos.

El cliente sale de la tienda y camina, como puede, las tres manzanas que le separan de su trabajo. Trabaja como cajero en un banco.

A las cuatro de la tarde, después de haber pasado más de seis horas de pie dentro de esos zapatos, su cara está desencajada, tiene los ojos enrojecidos y las lágrimas caen copiosamente de sus ojos.

Su compañero de la caja de al lado lo ha estado observando toda la tarde y está preocupado por él.

– ¿Qué te pasa? ¿Te encuentras mal?
– No. Son los zapatos.
– ¿Qué les pasa a los zapatos?
– Me aprietan.
– ¿Qué les ha pasado? ¿Se han mojado?
– No. Son dos números más pequeños que mi pie.
– ¿De quién son?
– Míos.
– No te entiendo. ¿No te duelen los pies?
– Me están matando, los pies.
– ¿Y entonces?
– Te explico -dice, tragando saliva-. Yo no vivo una vida de grandes satisfacciones. En realidad, en los últimos tiempos, tengo muy pocos momentos agradables.
– ¿Y?
– Me estoy matando con estos zapatos. Sufro terriblemente, es cierto… Pero, dentro de unas horas, cuando llegue a mi casa y me los quite, ¿imaginas el placer que sentiré? ¡Qué placer, tío! ¡Qué placer!

Jorge Bucay

*Jorge Bucay (nació en Buenos Aires30 de octubre de 1949) es un médico, psicodramaturgo, terapeuta gestáltico y escritor argentino. Nació en el barrio porteño de Floresta.

Realizó su formación académica en la Universidad de Buenos Aires. Se graduó como médico en 1973 y se especializó en enfermedades mentales en el servicio de interconsulta del hospital del Carmen de la ciudad de California y en la clínica Santa Mónica de la Provincia de Buenos Aires. 

Comenzó su carrera de psicoterapeuta en el equipo de interconsulta del Colegio Pirovano. Luego, se formó como psicoterapeuta Gestáltico en Argentina y Estados Unidos, asistiendo a cursos, seminarios y congresos en Argentina, Estados Unidos, España e Italia.

Integró la Delegación Argentina que participó del Congreso Gestáltico Internacional de 1997, realizado en Cleveland, Estados Unidos.

Trabajó como supervisor didáctico y coordinador de laboratorios gestálticos, fue miembro de la Asociación Americana de Terapia Gestáltica y coordinador de grupos terapéuticos y docentes en Granada, España y en México.

Se destacó sobre todo por su presencia en numerosos medios de comunicación como colaborador e incluso como conductor de su propio programa televisivo.

Se define como “ayudador profesional” ya que, según él, mediante sus conferencias y sus libros procura ofrecer herramientas terapéuticas, para que cada quien sea capaz de sanarse a sí mismo.

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