INFORME ESPECIAL

El peligro de ser homosexual o lesbiana en el caribe colombiano

Líderes de 10 municipios de Montes de María, Urabá y el sur de Córdoba construyeron un mapa de riesgos en los que identificaron los lugares críticos para su seguridad y las amenazas que reciben por su identidad de género y orientación sexual diversa

INFORME ESPECIAL

Sentirse hombre o mujer, expresarse desde lo femenino o lo masculino y el gusto sexual por hombres o mujeres marcó radicalmente las relaciones humanas en el Caribe. En esta región ha sido clara la norma heterosexual: Los hombres son masculinos y les gustan las mujeres; las mujeres son femeninas y les gustan los hombres. Lo que se saliera de ahí, por lo general fue discriminado, perseguido y violentado.

La población LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y trans) sufrieron, primero, la violencia en sus familias; luego, la violencia por parte de la sociedad en la que se movían, especialmente por su expresión de género diversa; y, luego, la violencia que ejercieron los actores armados que hacían presencia en sus territorios.

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En este último punto, todas las violencias se exacerbaron. La organización Caribe Afirmativo, en su informe ¡Nosotras resistimos!, dice que “los actores armados se encontraron en un clima ideal en el que las violencias por prejuicios, con sus respectivos efectos simbólicos, contra las personas LGBT podían sumar una ventaja estratégica importante en la disputa territorial con los demás actores”. Es decir, la gente legitimaba que se violentara a esta población porque, supuestamente, eran “desviados” y “hacían daño” a la sociedad que pensaban ideal.

Ese proyecto moralizante de los actores armados fue general. Lo ejercieron las Farc, que hicieron presencia a través de los desaparecidos frentes 35 y 27 en los Montes de María; frentes 5, 34 y otros en Urabá; y frentes 5, 18, 57 y 58 en el sur de Córdoba. Los paramilitares, que tenían el Bloque Montes de María, y el Bloque Central Bolívar más hacia el sur de Bolívar, en Montes de María, Bloque Élmer Cárdenas y Bloque Bananero en Urabá y las Accu (Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá). Igualmente, los Bloques Élmer Cárdenas, Héroes de Tolová y Bloque Córdoba en el sur de este departamento. Incluso La fuerza pública.

Además, la sociedad civil seguía discriminando, mientras justificaba y legitimaba las acciones de los actores armados. Los años de la violencia armada contra la población LGBT varían, así como los tipos de violencia que usaron en cada territorio y cómo la ejercieron los distintos actores.

Varios testimonios indican que, por ejemplo, la fuerza pública afectó a la población LGBT tanto por acción como por omisión. En Montes de María eran frecuentes los secuestros que terminaban en violencia sexual , mientras que en Urabá ocurrieron más las golpizas. Y hay denuncias que dejan claro que tanto paramilitares como guerrillas cometieron violencia por prejuicio, violentando sexualmente, amenazando, desplazando, asesinando e incluso esclavizando.

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Según Wilson Castañeda, director de Caribe Afirmativo, en estas regiones han encontrado que el patrón de victimización ha sido el de la persecución, que es «básicamente, la expresión de presión a una persona que ejerce liderazgo». Es decir, a mayor visibilidad, mayor riesgo. A esto se le suman cinco riesgos específicos: imposibilitar los liderazgos generados por personas LGBT; prohibir el uso del espacio público a las mismas; amenazar, que es el delito que más sucede; el uso de la violencia institucional, especialmente por parte de militares y policías; y el control ilegal de los armados, que usan a las personas LGBT (especialmente en el Sur de Córdoba, el Bajo Cauca y el Urabá) en cuestiones de microtráfico, como requisito para que se queden en el territorio.

Para este reportaje, de la mano de Caribe Afirmativo y la Fundación Fescol, La Paz en el Terreno se reunió  con un grupo de líderes y lideresas LGBT de tres regiones: Montes de María, Sur de Córdoba y Urabá antioqueño. En un taller les pedimos que ubicaran, en el mapa correspondiente a su municipio, los riesgos que hoy persisten y las resistencias que han desarrollado. Algunas de estas tienen que ver con campañas de sensibilización sobre la violencia que ha vivido esta población, capacitaciones en temas de salud, como la prevención del VIH y el posicionamiento público de la agenda LGBT, las denuncias y las conquistas de espacios políticos.

A pesar de que los años más cruentos del conflicto armado en esta región del Caribe colombiano pasaron hace más de una década, fantasmas de la pugna por el territorio entre guerrilleros de las Farc, paramilitares de las Auc y miembros de la fuerza pública siguen vivos y atemorizando a la población civil, especialmente a la población LGBT, víctima histórica de todos los actores armados en esta región compuesta por 15 municipios de Bolívar y Sucre.

¿ES USTED DESPLAZADO O VÍCTIMA DE LA VIOLENCIA? POR FAVOR ESCUCHE EL SIGUIENTE AUDIO:

El reciclaje de la violencia en los Montes de María hoy configura un panorama enrarecido que de maneras más silenciosas, pero igualmente efectivas, persiste en estigmatizar y victimizar las expresiones e identidades de género diversas. Algunos victimarios han mutado, pero las amenazas en su contra continúan, perpetuando así el miedo que los armados instalaron en esta zona montañosa desde los años noventa, estratégica para el tráfico de drogas y de armas por su geografía accidentada y su cercanía al mar.

VIOLENCIA CONTRA PERSONAS LGBT

A veces de manera directa, a veces mediante panfletos, personas, líderes y lideresas LGBT han sido amenazadas recientemente por su condición de género. Algunas que decidieron ‘salir del clóset’ se vieron forzadas a abandonar el territorio, otras se quedaron y han sido revictimizadas durante las últimas dos décadas: las golpearon, secuestraron, esclavizaron y las abusaron sexualmente para “corregirlas” o “castigarlas”, a otras las asesinaron, a veces con sevicia. Muchas trabajan con miedo, por estar expuestas a la intolerancia de las calles, y muchas conviven, con temor, con sus viejos verdugos en el mismo pueblo.

CULTIVOS DE USO ILÍCITO

Se identifican disputas entre grupos armados ilegales por el control de los cultivos de uso ilícito presentes en la región y de sus rutas de tráfico intermunicipales. En el contexto urbano, preocupan el microtráfico y el consumo, sobre todo de menores que estarían siendo utilizados para vender estupefacientes.

PROPIEDAD DE LA TIERRA

El reclamo campesino por las tierras despojadas durante los años más álgidos de la violencia paramilitar ha sido foco de amenazas y agresiones.

Información tomada por cortesía del diario EL ESPECTADOR de Colombia.

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