EDITORIAL

Votemos por los mejores

Votemos por las y los mejores para ocupar alcaldías, gobernación, concejos, asambleas y ediles. ¿Cuáles son los mejores? Los que usted tenga en su conciencia, las y los que crea usted que son mejores. No hay fórmulas mágicas, no hay personas perfectas, no hay humanos mejores. "Todos son seres humanos y peor cosa no podía ser", decía Facundo Cabral en una de sus canciones

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El filosofo Enrique Dussel define las democracias latinoamericanas como un simple fetiche, donde es una mera caricatura de la esencia real inspirada por los griegos.

Nuestra democracia colombiana es una figura invocada por todos y prostituida por la mayoría de políticos que hacen de todo con tal de ganar adeptos y llegar al poder. Una democracia que continúa cerrada para los más pobres que aunque participen no ganan, porque los ríos de dinero impiden que el elector primario siquiera se fije en ellos.

La clase política colombiana desde los inicios de la república cerró la puerta a ideas distintas a la de ella, y cualquier asomo de inconformidad es reprimido por unas fuerzas armadas adoctrinadas para conservar el régimen corrupto que solo está al servicio de unas cuantas familias que son las dueñas de las mejores tierras del país, y otro puñado aun más pequeño que es el dueño del 87% del dinero depositado en los bancos, mientras un 90% de colombianos de clase media y pobre deben a esos bancos.

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Esa clase dominante no ha permitido hacer las grandes reformas que el país necesita para dejar de ser la cuarta nación más desigual del mundo, y la segunda en latino-américa después de Honduras.

Para aterrizar en nuestro departamento del Huila, dominado desde hace cuarenta años por unas familias ricachas que se han empoderado de los políticos de turno, que durante estas cuatro décadas no fueron capaces de sacar al departamento de ocupar el tercer lugar entre los tres más pobres del país después del Chocó y la Guajira.

Un departamento cuyas regalías del petróleo quedaron en su mayoría en las faltriqueras de políticos corruptos y de los dueños de cuatro medios de comunicación del departamento, mientras una sola familia se enriqueció en quince años con el robo descarado del dinero de la alimentación escolar, y siguen al asecho en todas las campañas políticas para continuar el saqueo.

¿ES USTED DESPLAZADO O VÍCTIMA DE LA VIOLENCIA? POR FAVOR ESCUCHE EL SIGUIENTE AUDIO:

Alcaldes que llegaron más pobres que una rata al poder, hoy financian campañas en varios municipios del Huila, y aspiran a seguir de diputados, o vuelven a aspirar a esas alcaldías porque no han terminado de saquearlas, bien de forma directa o a la sombra de lacayos que prestan su nombre para gobernar en contubernio.

Y ni qué decir de la justicia, permeada como nunca por la corrupción, cuyos jueces fallan a favor de los delincuentes de cuello blanco y antes obligan a devolver la “honra” mancillada, y pagar jugosas indemnizaciones por los daños causados a los pícaros. La figura del vencimiento de términos en los procesos penales se volvió un juego donde solo se requiere la paciencia de los delincuentes para quedar en libertad.

Las contralorías, procuradurías y personerías se convirtieron en jugoso negocio de abogados varados para comprarlas y luego recuperar el dinero invertido a costa del chantaje a mandatarios y servidores públicos,a cambio de archivar las investigaciones o absolverlos. Un lamentable ejemplo: a la fecha, dos personerías del sur del Huila se han puesto de forma vergonzosa al servicio de candidaturas a alcaldías, y abren procesos “amañados” con bombos y platillos para enlodar el nombre de los aspirantes que no son afines a sus mezquinos intereses

Y un candidato a la asamblea del Huila, mediante el chantaje, al parecer ha obligado a cinco ex alcaldes, entre ellos uno del sur del Huila, a respaldar su nombre a cambio de archivar o absolver las investigaciones abiertas contra estos en la Contraloría General de la Nación, pues al perecer un hermano medio tiene mucho poder allá para perdonar o castigar.

Así funciona esta democracia, en medio del chantaje, la extorsión, el saqueo al erario y los ríos de dinero para comprar conciencias y lograr llegar a la cima del poder.

La democracia nuestra es toda una tragicomedia donde se vale de todo por el ansia de ganar. Y sin embargo, es democracia, y con todos esos defectos y marrullas no tenemos otra forma de gobernar. Nuestra democracia se asemeja al hambre, que aunque huela mal y esté putrefacta la comida, tenemos que ingerirla mientras conseguimos viandas frescas y apetitosas.

Por eso invitamos a votar. Olvidémonos de esta comedia, dejemos atrás la indiferencia y participemos votando por nuestros candidatos o candidatas a todos los cargos de elección.

Y votemos por las y los mejores para ocupar alcaldías, gobernación, concejos, asambleas y ediles. ¿Cuáles son los mejores? Los que usted tenga en su conciencia, las y los que crea usted que son mejores. No hay fórmulas mágicas, no hay personas perfectas, no hay humanos mejores. “Todos son seres humanos y peor cosa no podía ser”, decía Facundo Cabral en una de sus canciones. Pero como dice un candidato a una alcaldía del sur del Huila, votemos para “caminar por el lado correcto de la historia”.

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