INFORME ESPECIAL

Las primeras secuelas del Quimbo, media banca de la vía nacional se derrumbó

Geólogos y topógrafos de diferentes universidades del país y el exterior, consultados por SVCNoticias.com, coinciden a afirmar que la construcción de la presa de El Quimbo, se hizo sobre una zona geológica con altos grados de porosidad como consecuencia de los terrenos correspondientes a lo que en geología se conoce como conglomerado o rudita, que es una roca sedimentaria de tipo detrítico formada mayoritariamente por clastos redondeados tamaño grava o mayor , cuya constitución es de rocas primarias

INFORME ESPECIAL

Queda demostrado que la construcción de la represa de El Quimbo, comienza a presentar las primeras secuelas en un sector con evidentes fallas geológicas donde las colinas aledañas, consideradas como montañas jóvenes en términos geológicos, empiezan un lento alud, cediendo a la permanente humedad producida por las aguas del lago.

Pues en la madrugada del jueves 18 de julio, parte de esta colina cedió, convirtiéndose en un alud que rebanó media banca de la recién inaugurada carretera nacional que de Garzón conduce a Gigante, en el centro del departamento del Huila.

El alud se presentó a la altura del kilómetro 41 de la vía Garzón-Gigante, en el sitio conocido como Bengala, donde la banca quedó reducida a media calzada, amenazando en los próximos días con derrumbarse el remanente de la vía que aun queda firme.

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Sitios alternos para transitar

Para sortear la dificultad, por lo menos hasta que se resuelva la problemática los conductores de vehículos pequeños y de carga hasta de dos ejes, podrán tomar la vía Garzón – Corregimiento Zuluaga- Silvania- Gigante, lo que aumenta aproximadamente en una hora más el recorrido.

La otra vía que se dispuso como opción para los transportadores es el corredor Garzón-Agrado-Pital- La plata- Tesalia-cruce Puerto Seco, con el que el recorrido se aumenta en cerca de una hora y media.

Fallas geológicas en El Quimbo

Geólogos y topógrafos de diferentes universidades del país y el exterior, consultados por SVCNoticias.com, coinciden a afirmar que la construcción de la presa de El Quimbo, se hizo sobre una zona geológica con altos grados de porosidad como consecuencia de los terrenos correspondientes a lo que en geología se conoce como conglomerado o rudita, que es una roca sedimentaria de tipo detrítico formada mayoritariamente por clastos redondeados tamaño grava o mayor , cuya constitución es de rocas primarias. Estas formaciones corresponde a dos tipos. El primer tipo se origina de la deposición en cursos de agua mientras que el segundo tipo se origina de movimientos de masa.

En el caso del los lugares aledaños y donde está el lecho del lago del Quimbo, corresponde al primer tipo, es decir, por donde tuvieron lugar lechos de agua hace millones de años.

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De acuerdo a las evidencias geológicas, hace 78 millones de años esa región estuvo ocupada por mares que como consecuencia de un cataclismo ocurrido en la tierra, que coincide con la desaparición de los dinosáurios, los mares se movieron del lugar dejando un terreno desértico y arenoso. Posteriormente esa región fue ocupada por el río Yuma (Magdalena) cuyo lecho se expandió durante un periodo considerable, hasta que otro cataclismo o terremoto acaecido hace sesenta millones de años elevó las colinas hasta donde están en la actualidad y cambió el lecho del río por donde cursa actualmente.

Suelos porosos

Cuando estos suelos están constituidos como este, por conglomerados, los suelos son altamente porosos, razón por la cual cualquier clase de humedad hace que se desprendan fácilmente ocasionado aludes de masa, bien en bajas escalas o en grandes extensiones dependiendo de la topografía de la región geográfica.

El Quimbo puede ser otro Ituango

La zona geográfica y topográfica donde está la presa del Quimbo, es mucho más frágil en términos geológicos que la presa de Ituango, que se construye en el bajo Cauca antioqueño, que hoy presenta serio peligro de colapsar, y está detenida su construcción hasta subsanar las deficiencias.

En la zona de El Quimbo, hay una enorme porosidad debido a la conformación del suelo en su mayoría compuesto de conglomerados, que son mucho más frágiles que los suelos de Ituango, que según los estudios geológicos está compuestos de rocas areniscas, menos permeables y menos porosas.

Quimbo y Pericongo

La calamidad de nuestro departamento del Huila, el tercero más pobre de Colombia después de el Chocó y la Guajira, y en especial su carretera principal, se agrava con el paso de El Pericongo, sitio donde también presenta fallas geológicas que han ocasionado constantes aludes de roca, cobrando dos muertos, constituyéndose en serio peligro para el tránsito de vehículos y peatones, ocasionando a diario los ya tradicionales trancones, retrasando por horas los fletes tanto de carga como de pasajeros, que a diario viajan por esta vía.

Clase política pasiva y embustera

Y para rematar la calamidad vial del departamento del Huila, tenemos una clase política pasiva, mentirosa, que solo busca beneficios personales y no colectivos, que tímidamente se pronuncian ante el gobierno nacional para pedir soluciones inmediatas.

Esa clase política hizo una escaramuza el año pasado cuando varios diputados, encabezados por su presidenta, se encadenaron en la histórica Plaza de Bolívar, donde lograron conseguir 20 mil millones de pesos, que no fueron precisamente para solucionar el problema de fondo de El Pericongo, sino para invertir en carreteras alternas.

Presionaron para que licitaran las obras, y en la feria de contratos seguramente salieron beneficiadas las firmas de sus amigos que ganaron la licitación de los 20 mil millones, que servirán para hacer un ligero mantenimiento de algunas vías en Acevedo y Suaza, donde seguramente la diputada Sandra Hernández y otros políticos sacarán pecho en plenas vísperas electorales, pero que para nada solucionará el problema principal.

Para la vía La Guaira-Naranjal-Timaná, se dijo primero que se construiría una placa huella, y ahora el embustero gobernador Carlos Julio González Villa dice que se hará otro tipo de pavimento ligero. Según algunos ingenieros civiles, ese pavimento ligero no es más que una capa de asfaltita en frío, de 5 centímetros de espesor, cuya vida útil es de cinco años, pero que en esta zona donde el terreno es geológicamente inestable, seguramente a los dos años estará totalmente destruido. Esta cáscara de huevo le costará al erario una enorme cantidad de dinero que es algo así como tirar la plata al mismo río Magdalena. Claro, se beneficiarán algunos políticos cuyos amigos ingenieros se ganaron las licitaciones, y tratarán de sacar algún rédito electorero.