Derechos Humanos

En Pitalito una mujer fue obligada a salir desnuda a la calle

En la ciudad de Pitalito ocurrió un caso por decir insólito, donde un hombre dominante, macho y violento, obligó a su compañera sentimental a salir desnuda a la calle y pasear por el andén, como si de una escena de modelaje se tratara, cual bar nudista

DERECHOS HUMANOS

En algunas culturas musulmanas fundamentalistas las mujeres reciben crueles castigos físicos, psicológicos y humillaciones aberrantes. Las acusadas de adulterio son obligadas a salir desnudas y algunas son apedreadas por los vecinos, mientras otras son sometidas a latigazos y finalmente el hombre se divorcia de ellas dejándolas abandonadas. Lo peor es que la misma sociedad estigmatiza estas mujeres y se ven obligadas a marcharse lejos de esas aldeas, donde no las conozcan, para reintegrarse a la sociedad.

Sociedades machistas, legado cultural de religiones monoteístas

Lo curioso es que en sociedades culturalmente católicas y cristianas como en Colombia, ese machismo, heredado de esa misma cultura cristiana, donde lo masculino predomina pues el Dios bíblico, Jehová y Jesucristo, son personificaciones masculinas, el primero implacable, vengativo y guerrero, y el segundo sumiso, lleno de amor y perdón, pero con cuerpo de hombre. El Génesis bíblico dice que la mujer fue hecha de la costilla de Adán, es decir, es hija del hombre, del macho y por tal condición debe ser sumisa al varón.

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Tanto el judaísmo, el cristianismo, y el islamismo, son religiones filosóficamente originarias de una cultura monoteísta. Un solo Dios, masculino, autoritario y cuyas reglas van en detrimento del género femenino.

La mujer que fue obligada a pasear desnuda por las calles de Pitalito.

Pues en la ciudad de Pitalito ocurrió un caso por decir insólito, donde un hombre dominante, macho y violento, obligó a su compañera sentimental a salir desnuda a la calle y pasear por el andén, como si de una escena de modelaje se tratara, cual bar nudista.

Según cuenta la propia mujer, de quien se omite su nombre por lógicas razones, la violencia de parte de su compañero ha sido permanente, desde que decidieron compartir juntos sus vidas. Esta mujer de 30 años de edad, ha sido víctima de maltratos psicológicos y físicos, incluso durante su etapa de embarazo pues tienen un bebé de 13 meses.

En el mes de mayo, esta mujer, aconsejada por sus vecinas y familiares, instauró denuncia penal contra su compañero sentimental por violencia intrafmiliar, pero hasta la fecha ese proceso no avanza y se encuentra reposando en los anaqueles del despacho de la Fiscalía que acogió el proceso.

La justicia es lenta y a veces nunca llega

Uno de los graves problemas de nuestro país es precisamente la lentitud de la justicia, donde muchas mujeres denuncian esos malos tratos, pero las autoridades encargadas de impartir justicia no son prontas y muchas veces esas denuncias se conocen cuando ocurre un femenicidio, o se vuelve extremo el maltrato.

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Este caso no fue la excepción y tuvo que ocurrir el peor vejamen contra esta mujer, pues el domingo 30 de junio en horas de la tarde, este hombre, presa de los celos, comenzó a discutir con su compañera cuando esta se duchaba en la humilde residencia ubicada en el barrio Rodrigo Lara Bonilla de la comuna Uno de la ciudad de Pitalito. La discusión tomó ribetes de violencia y con un látigo en sus manos, el hombre obligó a la mujer a salir del baño, desnuda, luego procedió a obligarla a salir de la casa y pasear varios metros por el andén de la calle, mostrando su cuerpo como su madre la parió, sin ropa.

Jhon Fredy Montero Ramírez, el hombre que obligó a su compañera a pasear desnuda

Por esas casualidades del destino una patrulla del cuadrante de la Policía Nacional pasó por el lugar y observó la escena con curiosidad, pero se percataron que la situación no era voluntaria, sino que obedecía a un caso de violencia intrafamiliar. De inmediato se apersonaron del caso y en medio de la muchedumbre de curiosos que observaban la escena, capturaron al hombre y llamaron una patrulla que lo condujo hasta las instalaciones de la Unidad de Reacción Inmediata URI, de turno.

La mujer imploró por su verdugo

Cuando un Juez de Garantías Procesales legalizó la captura del hombre, quien responde al nombre de Jhon Fredy Montero Ramírez de 29 años de edad, y tomó la decisión de enviarlo a un centro carcelario, repentinamente la mujer apareció pidiendo clemencia para su verdugo.

Entre el llanto y la angustia, solicitó al Juez que no enviara a su marido a la cárcel, bajo el argumento de que ella y su bebé quedarían desamparados pues dependen económicamente del hombre.

Sin embargo, el togado no tuvo en cuenta la petición de la mujer, pues la legislación colombiana no permite que estos presuntos delitos sean escarcelables y el hombre tendrá que permanecer en la cárcel hasta que el proceso penal concluya, y quizá, si las pruebas son verídicas será condenado, pero si ese acerbo probatorio no convence al Juez, seguramente Montero quedará libre y no queramos pensar la venganza que tomará contra su compañera.

La imagen de portada es para animar la noticia.

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